







Así hablaba Jorge, como siempre Ilegal aunque ahora también Magnífico: "¡Natalona, esto está bien, está muy bien, qué cojones!", mientras Natalia recitaba sus poemas con el acompañamiento de lujo: la guitarra del mismísimo Jorge, sólo por y para ella durante un día.
Pocos pueden contar algo así.
Pero muchos podemos decir que disfrutamos, una vez más no sólo de literatura y música, sino también de la simpatía, la experiencia, la soltura y la locuacidad de los artistas más allá del personaje, de Jorge y de Jorjón, de Natalia y de Natalona. Ambos trabajando en la, sin lugar a dudas, magnífica suite del Palacio de la Zoreda.
Ella, una poetisa fan de éste otro autor que se transcribe en sus poemas: de la dulzura de la persona, madre y escritora, a la fuerza muchas veces cruel de sus estrofas.
Y tras la cámara y frente a ella, el equipo de rodaje de convergentes juntos y revueltos en el icono del arte del entendimiento y la convergencia: ¡todos a la cama!
Fotografías: Juan Castanedo.